El uso de café reciclado en exfoliantes artesanales surgió como respuesta a la tendencia “zero waste”, donde emprendedores y marcas pequeñas buscan utilizar residuos útiles para crear productos sustentables. Los posos de café son ricos en antioxidantes, polifenoles y cafeína, elementos que estimulan la microcirculación, revitalizan la piel y ayudan a darle un aspecto más uniforme. Esta práctica se ha extendido en América Latina y Europa, donde cafeterías donan cientos de kilos de residuos diarios que antes terminaban en la basura. La textura del café es ideal para exfoliar sin dañar la piel, y su aroma natural convierte la experiencia en algo más sensorial. Además, muchos artesanos lo combinan con aceites vegetales como coco, almendra o jojoba para equilibrar la fricción y aportar hidratación.
Características:
Textura granulada fina, aroma intenso, mezclado con aceites y azúcar, tonos naturales.
Beneficios:
Suaviza la piel, mejora la circulación, reduce apariencia de celulitis, es ecológico y económico.
Desventajas:
Puede ser abrasivo para piel sensible, deja residuos en la regadera y no es apto para uso diario.